¡COMPARTAMOS NUESTRAS EXPERIENCIAS!

Gracias a todas las personas que han compartido sus experiencias personales para explicarnos cómo el collage ayudó a mejorar o sostener su salud mental en momentos difíciles de sus vidas. 

 

¡Los testimonios en primera persona crean referentes!

Compartamos nuestras experiencias y mantengamos en forma nuestra salud mental a través de la expresión artística y creativa.

“Mi tía y madrina Mónica era una de las personas más importantes en mi vida, y sé que yo también lo era para ella. En un mail que me mandó hace años me cuenta el momento en el que nos conocimos, yo tendría un año, ella vivía en el extranjero y no había podido conocerme antes, cuenta que cuando me vio y me abrazó supo inmediatamente que “yo siempre sería suya y que ella siempre iba a ser mía”. Era generosa, alegre, entusiasta, excepcional cocinera y anfitriona, era curiosa y amaba todo lo que tuviera que ver con el arte, amaba vivir. En Septiembre de 2020 ella y su pareja de toda la vida se contagiaron de covid, Mónica murió a las dos semanas y él tres meses después. Se murió sola, pensarlo duele mucho. No había llegado a contarle que apenas unos días antes de que se contagiara, y fruto de las actividades que inventamos con mi hija y mi hijo durante el confinamiento, había descubierto algo que me gustaba muchísimo: hacer collages. Cuando me llamaron para informarme de su muerte no sabía de qué manera sacar todo el dolor que me producía, y lo único que se me ocurrió en ese momento fue sentarme y hacer un collage para ella. El efecto fue inmediato, fue como tomar un paracetamol, sabes que el dolor va a volver, pero te ayuda a pasarlo un rato, lo que no es poco. Entendí que en este re-hacer de imágenes había encontrado algo importante que no iba a soltar. Ella, que era tremendamente generosa, me dejaba sin saberlo un último gran regalo, un flotador del que agarrarme cuando el río se pone fiero y deja de ser agua mansa.”
victoria facio
“Mi encuentro con el collage fue algo que no sabía que necesitaba. Pasaba por un momento emocionalmente difícil en donde me sentía perdido y fue gracias a mis revistas acumuladas que finalmente pude encontrar un camino que me fue llevando a otros medios de expresión que jamás pensé que me compartiría un mar de experiencias que vivo con plenitud y gratitud. El collage se ha mezclado en mi vida de una forma magnifica y con mi labor son una dupla increíble. Desde mis comienzos con el collage el poder reconocerme, dialogar conmigo, y esa bonita sensación de autorrealización al momento de concluir algunos collages es algo que procuro compartir, tanto mi experiencia como terapeuta, así como en mi actual labor al iniciar con talleres donde el collage tiene el objetivo de expresar, perder miedo, auto descubrirse. Que la persona que decida conocer el collage encuentre no sólo una herramienta para trabajar sus emociones, sino que también, encuentre un grupo de personas que incluyan, más allá de las técnicas o de tipos de collage o de grupos. Es así como llegué al collage en un momento crucial y procuro llevar esa idea en mi día a día.”
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IVAN ESTRADA PÉREZ
“El collage se ha convertido en una herramienta vital para mi salud mental, ya que me he enfrentado a diversas formas de violencia y discriminación de género a lo largo de mi vida, sobre todo en el ámbito laboral, lo que me generó ansiedad y depresión durante un largo tiempo. También el tener una condición neurodivergente (TEA) con diagnóstico tardío provocó en mí un sinfín de emociones, me ha llevado a comprender y resignificar muchas de mis experiencias de la infancia y adolescencia. La práctica del collage, se reveló como un proceso terapéutico, se convirtió en un espacio seguro para la autoexpresión, en una forma de resistencia que me permitió empoderarme, ya que el seleccionar y unir fragmentos diversos para formar una nueva imagen simbolizó la reconstrucción de mi propia identidad fragmentada por experiencias bastante difíciles y dolorosas. Mi recomendación para aquellos que buscan medios de apoyo emocional es sumergirse en el mundo del collage. Dejen que la creatividad fluya sin restricciones, sin juicios. Este arte no sólo supone una vía terapéutica para nuestra salud mental, sino que también se convierte en un compañero de viaje, en un confidente que entiende las emociones sin necesidad de más explicaciones.”
GRACE DUEN
“En mi experiencia personal, el collage ha sido una herramienta de expresión emocional y creativa desde mi infancia. Durante la pandemia, redescubrí esta forma artística a través de clases virtuales de Historia del Arte y Collage, lo cual tuvo un impacto positivo en mi bienestar emocional durante esos momentos difíciles. Socialmente, participar en convocatorias creativas me permitió explorar la imaginación y dar sentido a mis pensamientos sobre temas singulares, contribuyendo a exposiciones presenciales y virtuales que destacan mi perspectiva. ¡Para mí el collage es un viaje de ida! sin retorno; una vez descubierto, se convierte en una pasión que puede llegar a ser casi compulsiva, aunque esta emoción se disipa al contemplar la obra terminada. Este medio me brinda una libertad creativa auténtica y un compromiso con la sociedad al expresar mis visiones sobre diversos aspectos de la vida. A través de mis trabajos, busco transmitir mensajes importantes, dispersando pensamientos negativos y materializando artísticamente mi visión del mundo. ¡El collage es terapéutico, lo recomiendo!”
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SUSANA HERRLEIN
“Hacer collages es la herramienta que, sin pretensión ni intención alguna en su proceso, más me ayuda a entender cómo estoy. Y esto es así porque a través del collage uno no puede mentir. Uno puede llamarlo proceso creativo pero en realidad es un proceso emocional. El poder del collage está, para mi, en ese ejercicio inconsciente de autoexpresión. Da igual lo que creas que quieres hacer cuando empiezas un collage, nunca sabes cómo va a terminar. Los colores, las imágenes, las palabras y las formas te dirán lo que necesitas. Personalmente, el collage me permite elaborar y expresar ideas y pensamientos que de otra forma no soy capaz. Mi madre murió hace 6 años y el collage ha sido una de las herramientas que he utilizado para procesar mi dolor y, a través de la cual, he visto mi duelo avanzar. Tardé 5 años en imprimir fotos de mi familia. Tardé 5 años en tocarlas, romperlas, organizarlas, desorganizarlas, mojarlas con mis lágrimas, perderlas, encontrarlas... Con mucha paciencia y compasión hacia mi misma, he aprendido que los collages también se hacen cuando uno no los hace. Que en mi propio proceso de sanación, el collage siempre está esperándome.”
ALBA RODRÍGUEZ iLLESCAS
“Que, en 2020, como a otras muchas personas, un cambio radical en mi vida laboral me dejara hecho pedazos hizo que, pausadamente y con mucha calma, recogiera todos aquellos trozos para poder ir reconociéndolos y sintiéndolos uno por uno y así poder volver a juntarlos y hacer con ellos el collage de mi vida. Así que, durante aquel año funesto, a la vez que recomponía mi vida en muchas de aquellas tardes solitarias, trasladé al papel y a las tijeras mi necesidad de volver a empezar. De iniciar la reconstrucción de mi mundo, de mi cabeza, de lo que actualmente soy y no quiero dejar de ser: una persona hecha con pequeños trozos y todos tan importantes como el más insignificante de ellos. El collage me salvó la vida. Me ayudó a estar a gusto conmigo mismo. A tratar cada trozo de mí con el mejor de los cuidados, como si del papel se tratara. Y tal y como he leído de manera maravillosa a un collagista chileno: hago collage, luego existo.”
UNAI ÁLVAREZ
“Mi primer encuentro con el collage fue justo después de una dolorosa ruptura amorosa. Tras 18 años de relación, y sin esperarmelo, todo mi mundo cambió, me sentía pérdida y dolida. No sabía cómo canalizar esa furia y tristeza hasta que una amiga me habló de unos talleres de collage que organizaba un amigo suyo. En seguida me enganché y dejé soltar toda esa rabia contenida en mis collages. Fue allí donde encontré nuevas amistades, retos y muchas ganas de seguir adelante. Gracias al collage pude ir recogiendo esos pedacitos de mi alma que andaban perdidos e ir construyendo un nuevo presente para mi y para mi hija.”
PAULA GÓMEZ CALVO
“Hola, soy Elisa. Llevo unos cuantos años en las artes plásticas trabajando diferentes técnicas, pero la actividad del collage es la que más me motiva junto con la música. El collage me ha ayudado mucho a mejorar la salud mental y me sigue ayudando: cuando estoy creando intento concentrarme en el aquí y ahora. Hace cinco años viví una situación límite, perdí a mi hijo de la manera más brutal como es el suicidio. Caí en un pozo donde no encontraba salida, como si me hubieran extirpado medio cuerpo. Mi concentración era nula, no podía crear nada; la única actividad que me podía relajar era escuchar música y solo en momentos concretos. Durante el duelo me preguntaba: ¿Qué podría hacer para salir de este foso y retomar mi actividad? Las ganas de crear eran inexistentes y suponían un esfuerzo extra cada día. Me dije: para salir de esta, mi mejor medicina era alimentar mi pasión. Y poco a poco reanudé el collage. Personalmente, me gusta crear con las manos ¡me encanta! También sigo acudiendo a clases en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Os animo a que practiquéis la técnica del collage, ¡es una experiencia muy gratificante!”
ELISA BARBERÁ ACEVEDO

"Para mí el collage es un viaje de ida, sin retorno. Este medio me brinda una libertad creativa auténtica y un compromiso con la sociedad al expresar mis visiones sobre diversos aspectos de la vida. A través de mis trabajos, busco transmitir mensajes importantes, dispersando pensamientos negativos y materializando artísticamente mi visión del mundo. ¡El collage es terapéutico, lo recomiendo!”

SUSANA HERRLEIN​

"Mi relación con el collage se remonta a hace trece o catorce años que empecé a hacer cuadernos con recortes de prensa y revistas pintados con acrílico o acuarela pero en febrero de 2021 empecé a seguir cuentas en Instagram que hacían collage, asistí a un taller on line impartido por María Salan alias "niñapajaro" que me encantó. El 1 de febrero empezó el reto de @februllage (un collage cada día) con un tema diferente cada día. En ese momento convivía con mis hijos uno de ellos con síndrome de asperger y el otro con déficit de atención. Aunque ya eran y son adultos el día a día es complicado y lo alternaba con el cuidado de mi madre con Alzheimer que llevaba 4 años en una residencia de ancianos Habíamos sufrido mucho (mi hermana y yo) porque durante la pandemia no nos dejaban verla y ella pasó el COVID con fiebre y lo superó. Así que los momentos en los que hacía collage me servían de terapia cuando salía del trabajo… o volvía de visitar a mamá… o había discutido con mis hijos... También encontré un colectivo de personas que hacía collage en mi ciudad y se reunían en la Agrupación fotográfica y cinematográfica de Navarra . Me sirvió de vía de escape, para conocer gente nueva. Empecé a participar en ferias de arte a exponer de forma individual y colectiva y así he llegado hasta hoy. Sigo en el colectivo, doy clases en un local que hemos comprado mi pareja y yo y a finales de 2021 mamá murió y el collage me sirvió para pasar su duelo".
ANA CASTRO
"Hacer collage inició como un juego inocente en mi vida. Nunca podría haber sospechado, que sería una revolución, que marcaría un antes y un después. Siempre hice pequeños collages en mis cuadernos (soy escritora) lo que siempre intentaba era representar esas imágenes que rodeaban mi mente, o simplemente jugar con los recortes. En los inicios de 2020, apenas declarada la pandemia, me quedé sin palabras. No podía escribir, me costaba leer. Entonces, busqué mis tijeras de bordar y revistas antiguas que había heredado de mis abuelos, y me puse a hacer collage. Casi de forma automática y sin mirar el reloj, que pasaba y pasaba y con él, los días. Durante 2020 y 2021, hacía uno o dos collages por día. No podía detenerme. Para mí era una forma de escribir. Sin saberlo (como hoy puedo afirmarlo) esa era mi forma de resistir a la incertidumbre y el dolor. El collage, me permitió descubrirme, saber que había mucho en mí para dejar salir al mundo y con sorpresa, recibir del mundo también. Actualmente, no me imagino sin escribir y hacer collage, e invito a través de mis talleres a que más personas lo descubran".
Eliana Ramponi
"Todo surge de la necesidad de sentir estabilidad; la fascinación por el mundo editorial y la exhaustiva recolección de postales, y pósters interesantes, me llevaron a descubrir que podía canalizar todo ese fenómeno psicosomático en algo tan apasionante como el collage análogo. Observar una fotografía que me gusta y adaptarla a una situación completamente distinta, ha sido un experimento fascinante que me permite gritar mis ideas de una manera muy libre, cómoda y divertida. Cortar y pegar ha sido la mejor terapia, y la mejor forma de expresarme libremente." Mi experimentación con el collage análogo en ese momento me permitió identificarme de una forma más cercana con el proceso, ya que al igual que un collage, me sentía fragmentada en ese periodo de mi vida. Surgió la idea de hacer, de esta maravillosa técnica, un proyecto que me permitió mantener mi mente ocupada y a la misma vez, reincorporarme al mundo de las redes sociales después de haber permanecido tres años ausente. The Purple Witch Project creció bajo el anonimato por mucho tiempo y compartir el ejercicio catártico que estaba realizando me permitió conocer muchas personas que también utilizaban esta técnica de forma terapéutica. Para mí es de gran importancia inculcar la manifestación emocional a través del Arte, ya que es una manera de plasmar y transmitir un mensaje a las nuevas generaciones, utilizando los recursos artísticos que tenemos al alcance".
alicia miranda romero
"En principio, yo no sabía lo que era un collage, y mucho menos, que pudiera ser arte. Siendo adolescente, las paredes blancas de mi cuarto me causaban incomodidad, el color me generaba una sensación de algo estéril que sólo acentuaba la sensación de soledad de esa etapa. Un día tomé varios periódicos y revistas y empecé a disponerlos en todos los espacios vacíos del sitio y sentí que el lugar era más cercano a mis pensamientos. Si bien ha sido una práctica intermitente, volví a retomarlo en noviembre del 2023, luego de una pausa de casi cinco años. Fue curioso regresar a “jugar” nuevamente con las imágenes. Fue un reencuentro con algo familiar que reapareció en un momento de mucha frustración de no poder crear, mayormente ligado al temor de incursionar en algo que te interesa pero que no tienes “los conocimientos” que avalen tu creación. Ahora lo vivo como un espacio absorbente, perfecto para acallar (temporalmente ya!) las inseguridades y autocríticas. Es un lugar de creación fluida porque, a partir de piezas ya existentes, es más fácil dar ese primer paso para activarte y que tantas veces nos aleja de las cosas que amamos".
valeria ballesteros
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